Llovieron como palabras alentadoras, de esa que se sienten como una palmadita en la espalda.
Llegaron como halagos, de ésos que dicen "seguí así, que lo hacés bien".
Aparecieron como sorpresas, desde muy lejos, de personas que adoro y que no veo hace tiempo, y que ya están pensando qué regalarme para mi cumpleaños...
Crecieron como risas con amigas. Necesarias, únicas, incomparables.
Sonaron como música. De gente que no conozco y siento conocer.
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