La vida cambia, eso es inevitable. Nada podemos hacer para manejarla. Creemos que podemos mantenerla dentro de una estructura, que nada se nos puede escapar. Pero la vida no funciona así, y cuando quiere, da el batacazo.
Por eso, intento ahora, organizar menos y actuar más. Ahora que casi no quedan vestigios de aquel dolor, me dejo volver a cuidar. Bajo un poquito la guardia y dejo que la gente se acerque. Y se siente realmente bien.
Una arriesga, y está en el mazo perder todo. Pero una vez ya lo perdí, así que ahora no le tengo miedo a esa sensación.
Pasar la página. Tomar aire. Saltar.
Es increíble darte cuenta que estás sonriendo otra vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario