miércoles, 9 de mayo de 2012

Había una vez...

Cuenta la historia, que después de un tiempo , él volvió.  Brillante, como siempre.
Había estado antes, pero supo dar un paso al costado cuando ella miraba hacia otro lado.

Pasó el tiempo, y ella logró focalizar su mirada nuevamente.
Y ahí estaba: el caballero. Aquél de la armadura brillante. Pendiente. Perfecto. Azul. Como antes.

Ella admira su inteligencia. La capacidad que él tiene para poner en palabras todos y cada uno de sus sentimientos. Él está atrapado en su dualidad. Ella puede ser muy frágil, pero da batalla, no baja los brazos. Pelea. Discute. Retruca.

No saben si es amor. No saben si podrán encontrarse. Son dos partes que encajan a la perfección aunque estén a kilómetros de distancia. Suponen, que si después de un tiempo, el sentimiento está, es porque algo los une. Solamente les falta apostar. Animarse a patear el tablero. Y por una vez, dejar que el corazón le gane a la razón...

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