Hay perfumes inconfundibles. Agradables, desagradables, penetrantes, inolvidables. Un perfume no sólo vive en un frasquito de vidrio. Una piel puede tener perfume. Un abrazo puede tener perfume.
Hasta existe un libro, con su correspondiente película, que habla de este tema. Supongo que no es coincidencia que ese libro haya sido el primer regalo que de él recibí...
Los perfumes traen recuerdos. Te devuelven a lugares, a momentos, a la infancia. Y así es como de un momento a otro, de estar pensando en nada, sentiste un perfume y un pilón de sentimientos ( si es una expresión válida), se te viene encima.
Eso me pasó hoy. En lo peor de mi viaje de vuelta, subió alguien al colectivo con ESE perfume. El perfume que en cada " nos vemos a la tarde", se venía conmigo. El perfume que ocupaba el lado izquierdo de mi cama. Ese perfume hoy me pasó por encima, como lo hacía siempre, bah, pero hoy con efectos no positivos...
Sé que si pienso cuál es o si quiero buscarlo, no lo encuentro. Pero existe. Y así en un pasar desapercibido, arrasa con mi pequeña construcción diaria...
En fin, hay dias buenos, y otros como hoy...
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